Hoy ha sido uno de esos días en los que se ve saciado uno de mis grandes vicios junto al de hacer más y más fotos y contar tonterías por Twitter. Hoy no he conseguido entrada para uno de mis grupos musicales favoritos… sino uno de mis grupos favoritos y también uno de mis artistas preferidos.
Después de todo, el "madrugar" es algo que no me ha costado tanto esta mañana como en otras ocasiones, y mientras algunos amigos twitteaban lo largas que eran las colas en Sevilla para comprar las entradas, yo compraba la mía a medio metro de la cama, con el pijama puesto (no voy a estar en bolinga) y eligiendo sitio mientras lo veía tranquilamente en el mapa. Eso sí, como el bolsillo no es que esté especialmente contento, entrada de pista y ya trataré de llegar temprano.
Y esa es una cosa que no comprendo, ¿por qué la gente sigue haciendo horas de cola delante de una tienda para comprar entradas en pleno siglo XXI? ¿Tanto poder tiene la desconfianza de la red? Además, queda demostrado que las mismas que se venden físicamente son las que se venden también virtualmente. En fin, cada cual que haga lo que más le guste.
Bueno, y ya por la tarde tocaba la segunda decisión: ¿ir a Córdoba a ver a Mark Knopfler o no ir? ¡Pues ir! Cómo no. Después de quedarme con las ganas de verlo actuar en Atarfe, ahora aprovecho que vuelve a estar medianamente cerca.
Por si fuera poco, también he sabido que uno de mis grupos favoritos de la adolescencia, The Cranberries, han vuelto a unirse y están de gira… aunque a esto ya no creo que vaya a verlo, que sería demasiado y al menos ya los pude disfrutar a unos 200 metros de mi casa hace 7 años. Ainss qué jovencico estaba por entonces.
En fin, ya he contado la historia de hoy, así que por hoy me despido. Buenas noches, quienes seáis!!! (si es que hay alguien ahí)